¿Estoy viendo LO QUE ES o solamente aquello que aprendí a ver?

No siempre vemos la realidad tal como es. También vemos a través de las interpretaciones que hemos aprendido a construir sobre ella.

Preguntar es un acto de Amor, hacerse preguntas es poder tener consciencia de crecer en madurez emocional: comenzar a distinguir entre lo que sucede, lo que sentimos y el significado que atribuimos a nuestra experiencia.

¿LO VES?

La Senda de Baraka · Discernir para poder elegir

CARTOGRAFÍA DE LO INVISIBLE · PREGUNTAS AL CENTRO

Hay preguntas que buscan información. Otras buscan confirmación.

Y existen preguntas que nos invitan a detenernos frente a aquello que creemos saber.

Son preguntas que no siempre nos ofrecen una respuesta inmediata, pero que pueden abrir una puerta hacia nuestro interior.

En Viaje Sagrado las llamamos Preguntas al Centro. Porque a veces no necesitamos encontrar una nueva respuesta, sino descubrir desde dónde estamos formulando nuestras preguntas.

La mirada que aprendimos

Desde que llegamos al mundo aprendemos a interpretar lo que vivimos.

Aprendemos qué significa amar, pertenecer, ser valiosos, sentirnos seguros, recibir reconocimiento o merecer afecto.

Aprendemos a mirar a través de nuestra historia, nuestras relaciones, la cultura y las experiencias que nos han acompañado.

Algunas de esas interpretaciones nos ayudan a comprender el mundo. Otras, nacidas del miedo, de experiencias dolorosas o de antiguas necesidades de protección, pueden continuar organizando nuestra manera de vivir mucho después de que hayan dejado de sernos útiles.

Con el tiempo, aquello que aprendimos a interpretar puede convertirse en una certeza que ya no cuestionamos.

Pero ¿y si aquello que consideramos una verdad fuera solamente una manera aprendida de mirar?

  • ¿Qué parte de lo que estoy viendo pertenece a lo que sucede?
  • ¿Qué parte pertenece a mi historia?
  • ¿Qué parte responde a mis deseos, mis temores o mis expectativas? Y, sobre todo: 
  • ¿Qué podría descubrir si me permitiera mirar de nuevo?

Cruzar el umbral: las dos grandes medicinas

En la Senda de Baraka, todo viaje comienza con una puerta. La abres y sales.

Cruzar ese umbral no significa dejar atrás nuestra historia ni convertirnos en alguien diferente. Significa comenzar a participar de una manera más consciente en nuestra propia vida

En mi trabajo de acompañamiento psicológico y transpersonal suelo presentar dos grandes medicinas simbólicas que sostienen este viaje interior:

La Toma de Consciencia y el Amor, en todas sus dimensiones y con todas sus aristas.

No son fórmulas mágicas ni sustituyen los cuidados o tratamientos que cada persona pueda necesitar.

Son dos principios fundamentales de nuestra manera de acercarnos a la experiencia humana.

La consciencia nos invita a observar aquello que antes permanecía inadvertido.

El amor nos invita a relacionarnos con lo descubierto sin añadir más violencia, rechazo o abandono hacia nosotros mismos o hacia los demás.

Y de ese encuentro nacen dos capacidades que podemos cultivar durante toda la vida:

DISCERNIR Y ELEGIR.

Consciencia para ver.

Amor para cuidar lo que hacemos con aquello que vemos.

Primera medicina: la Toma de Consciencia

Cultivar el discernimiento

Discernir no consiste en juzgar lo que sentimos ni en negar nuestra historia.

Consiste en aprender a distinguir.

Distinguir entre lo que sucede y lo que interpretamos.

Entre lo que deseamos y lo que realmente está disponible.

Entre una emoción y la decisión que tomamos a partir de ella.

Entre aquello que nos resulta familiar y aquello que verdaderamente nos hace bien.

Entre el amor que sentimos y la manera en que construimos nuestros vínculos.

Porque podemos amar a alguien y, sin embargo, reconocer que la relación no ofrece la reciprocidad que necesitamos.

Podemos comprender el dolor de otra persona sin justificar aquello que nos hiere.

Podemos agradecer lo vivido sin sentirnos obligados a permanecer.

Y podemos descubrir que algunas de nuestras respuestas actuales nacieron como estrategias de protección en otro momento de nuestra vida.

La toma de consciencia no cambia automáticamente lo que sucede fuera de nosotros.

Pero puede transformar nuestra relación con aquello que vivimos.

Discernir es comenzar a distinguir la realidad de las historias que construimos para explicarla.

Y para aprender a discernir necesitamos recuperar una capacidad esencial.

La observación: la gran maestra de la consciencia

Todo viajero sagrado lleva en su mochila un espacio para la observación silenciosa y reflexiva.

Observar no significa vigilarse constantemente ni analizar cada emoción hasta agotarla.

Significa aprender a detenernos. Dar espacio a lo que sentimos. Reconocer los pensamientos que aparecen.Escuchar el cuerpo.

Percibir nuestras reacciones sin convertirlas inmediatamente en verdades definitivas.

La observación abre un espacio entre lo que nos sucede y la manera en que respondemos.

  • En ese espacio puede aparecer una comprensión que antes no estaba disponible.
  • A veces descubrimos una herida.
  • Otras, una necesidad que llevábamos mucho tiempo desatendiendo.
  • O una creencia heredada que confundíamos con nuestra propia voz.
  • La observación no nos exige resolverlo todo.

Nos invita, primero, a reconocer (Palabras que Recuerdan)

Porque difícilmente podemos elegir de manera consciente aquello que todavía no hemos aprendido a distinguir.

Cuando el silencio también responde

En la Senda de Baraka, el silencio forma parte del camino.

  • Hay silencios que nos permiten escuchar lo que el ruido cotidiano no deja aparecer.
  • Silencios que invitan a descansar, contemplar y comprender.
  • Y también existen silencios en nuestras relaciones que nos enfrentan a preguntas difíciles.
  • ¿Qué hago cuando alguien no responde?
  • ¿Qué historia construyo alrededor de su ausencia?
  • ¿Qué necesidad mía se despierta ante ese silencio?
  • ¿Qué estoy esperando recibir?
  • ¿Y qué estoy dejando de escuchar en mí mientras espero?

El silencio de otra persona no siempre revela lo que siente o piensa. Puede tener muchas causas, y no necesitamos convertir nuestras suposiciones en certezas.

Sin embargo, también podemos observar los hechos.

Una ausencia reiterada, una conversación que nunca llega o una necesidad que no encuentra espacio dentro de una relación son experiencias que merecen ser reconocidas.

A veces el silencio no nos dice quién es el otro, pero nos ayuda a escuchar qué necesitamos nosotros.

Y aquí la pregunta comienza a devolvernos a nuestro centro.

Ya no se trata únicamente de descubrir por qué alguien guarda silencio.

También podemos preguntarnos qué deseamos hacer nosotros con aquello que estamos viviendo.

Segunda medicina: el Amor en todas sus dimensiones

Cultivar la capacidad de elegir

El amor del que hablamos en Viaje Sagrado no se limita al sentimiento romántico ni a la entrega hacia los demás.

Incluye el amor propio, el cuidado, la compasión, la dignidad, la responsabilidad, el respeto y la capacidad de reconocer nuestros límites.

Incluye también sus aristas más difíciles.

  • Decir que no.
  • Aceptar una pérdida.
  • Renunciar a una expectativa.
  • Reconocer una incompatibilidad.
  • Dejar de sostener aquello que nos exige abandonarnos.
  • El amor no consiste siempre en permanecer.
  • Tampoco consiste en marcharnos ante cualquier dificultad.
  • Nos invita a mirar con mayor profundidad y a preguntarnos qué forma de relación estamos construyendo con nosotros mismos, con los demás y con la vida.

Una vez que comenzamos a discernir, aparece una posibilidad:

ELEGIR.

No siempre podemos elegir lo que sentimos.

Tampoco podemos decidir cómo responderán los demás.

Pero podemos aprender a reconocer desde dónde actuamos.

  • ¿Desde el miedo a perder?
  • ¿Desde la necesidad de agradar?
  • ¿Desde una antigua herida que todavía busca reparación?
  • ¿O desde el respeto hacia lo que somos y hacia la vida que deseamos construir?

Elegir no significa dejar de amar.

A veces significa aprender a amar sin abandonarnos.

Y otras veces, reconocer que una historia puede seguir teniendo un lugar en nuestro corazón sin continuar ocupando el mismo lugar en nuestra vida.

La consciencia nos ayuda a discernir. El amor nos ayuda a elegir cómo queremos responder.


Del comprender al participar

Hay un momento del viaje interior en el que comprender deja de ser suficiente.

Podemos reconocer una creencia, descubrir una herida o identificar un patrón que se repite.

Pero la transformación también necesita encontrar expresión en nuestra vida cotidiana.

En la manera en que hablamos.

En los límites que establecemos.

En las relaciones que cultivamos.

En las decisiones que tomamos.

En la forma en que nos tratamos cuando algo no sale como esperábamos.

No hablamos de un hacer compulsivo, de una exigencia permanente de cambiar o de tener que resolverlo todo.

A veces la acción más consciente consiste en detenerse, descansar, esperar o dejar de intervenir.

La tradición taoísta nos ofrece una imagen sugerente a través del wu wei: actuar sin forzar, en consonancia con las condiciones de la realidad.

Desde nuestra lectura simbólica, nos recuerda que participar conscientemente no significa controlar la vida, sino aprender a responder a ella sin perder nuestro centro.

Podemos dejar de vivir algunas de nuestras interpretaciones como destinos inevitables.

Podemos cuestionar lo aprendido.

Podemos ensayar respuestas nuevas.

Y podemos hacernos responsables de aquello que sí está en nuestras manos, sin asumir aquello que corresponde a los demás.

Y al centro, la pregunta

Hoy inauguramos este espacio con una pregunta que contiene muchas otras:

¿Estoy viendo lo que ES o solamente aquello que aprendí a ver?

Tal vez sea también:

¿Estoy viendo lo que hay o lo que necesito que haya?

¿Estoy mirando desde el presente o desde una herida antigua?

¿Estoy reconociendo lo que sucede o intentando que encaje en la historia que deseo contarme?

¿Estoy eligiendo desde mis valores o reaccionando desde mis miedos?

No necesitas responder inmediatamente.

Te invito a dejar que la pregunta camine contigo.

Llévala a tus silencios.

A tus encuentros.

A tus conversaciones.

A esos momentos en los que algo te conmueve, te incomoda o te invita a reaccionar.

Observa qué pensamientos despierta, qué emociones aparecen y qué certezas comienzan a moverse.

Quizá descubras que la respuesta no llega en forma de palabras.

  • Puede llegar como una comprensión.
  • Como un límite.
  • Como una decisión.
  • Como una pausa.
  • O como una nueva manera de habitar el silencio.

Porque no todas las preguntas buscan una respuesta inmediata.

Y no todas las respuestas que deseamos llegan desde fuera.

A veces, cuando la respuesta no llega, la pregunta nos encuentra.

Y entonces comprendemos que no se trata siempre de encontrar la respuesta correcta, sino de aprender a construir una respuesta más consciente, más honesta y más fiel a lo que estamos viviendo.

Una respuesta que nace de la toma de consciencia y del amor con el que aprendemos a mirarnos, a mirar al otro y a elegir.

Así comenzamos a cultivar algo esencial en nuestro viaje interior: una relación más coherente entre lo que sentimos, lo que pensamos, lo que valoramos y la manera en que actuamos.

Consciencia para discernir.

Amor para elegir.

Responsabilidad para participar en nuestra propia vida.

Y, una vez más, al centro la pregunta.

Porque a veces una buena pregunta transforma más que una respuesta.

 

Una invitación a continuar el viaje

En Cartografía de lo Invisible, cada pregunta puede convertirse en una puerta hacia una nueva comprensión.

En Palabras que Recuerdan excavamos el lenguaje para recuperar significados.

En Preguntas al Centro interrogamos lo aprendido y cultivamos la observación.

Y a través de las dos grandes medicinas —Toma de Consciencia y Amor— exploramos nuevas maneras de discernir, elegir y participar en nuestra vida.

Si alguna de estas preguntas resuena contigo, puedes compartir tu reflexión o continuar explorando las próximas publicaciones de esta sección.

Y si deseas profundizar personalmente en aquello que has descubierto, Suloma.es es el espacio de acompañamiento psicológico individual donde podemos trabajar juntas ese proceso.


SULOMA · VIAJE SAGRADO

Psicóloga Transpersonal · Acompañando el Cambio

Cartografía de lo Invisible · Preguntas al Centro

La Senda de Baraka · Amor de Uno, Amor de Todos

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