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XII CÍRCULO AMOR RAÍZ · SOSTENIENDO EL HILO ROJO FUERA DEL LABERINTO | OCTUBRE 2026

De Perséfone a Hestia y Ariadna · Luna Nueva en Libra · Octubre 2026

Tres lunas, un sólo camino

CARTOGRAFÍA DE LO INVISIBLE · TODAS MIS LUNAS
Luna Nueva en Libra · 10 de octubre de 2026

«Hay viajes de ída y vuelta, que nos enseñan a regresar y otros que nos enseñan a no volver a perdernos»

Viaje Sagrado: El portal somos nosotros cuando estamos disponibles para atravesarnos.

Nuestro Círculo Sagrado Amor Raíz continúa su recorrido de trece lunas, agradeciendo la magia orquestada en cada encuentro gracias a cada presencia humana con quienes compartir El Viaje del Círculo a la Espiral. 

Cada encuentro ha sido una invitación a observar nuestra historia, reconocer aquello que hemos heredado y traemos aprendido y descubrir nuevas maneras de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.

En este tramo del camino, estas tres últimas lunas, hemos conectado con la presencia de referentes de la mitología que nos acompañan.

Perséfone, Hestia y Ariadna.

Tres arquetipos que, desde nuestra lectura simbólica y la psicología profunda, nos permiten explorar tres movimientos esenciales de la transformación interior:

Regresar. Habitar. Encontrarnos.

Porque no basta con descubrir el camino de regreso a nosotros mismos.

También necesitamos aprender a construir un hogar interior al que regresar y, después, salir al encuentro de la vida sin abandonarlo.

X Círculo · Agosto

PERSÉFONE REGRESA

El camino de regreso a mí.

Perséfone nos acompañó en el tránsito por los territorios oscuros de nuestra experiencia.

Su mito nos permitió contemplar esos momentos en los que una pérdida, una ruptura, un cambio o una transformación nos obligan a abandonar aquello que conocíamos.

El descenso al inframundo puede leerse simbólicamente como un encuentro con aspectos de nuestra vida psíquica que permanecían fuera de nuestra consciencia.

Pero Perséfone también regresa.

Y en ese regreso descubrimos que no necesitamos volver a ser quienes éramos antes de atravesar la oscuridad.

Podemos regresar con una mirada nueva, reconociendo lo vivido y recuperando partes de nosotros mismos que habían quedado olvidadas.

Perséfone nos recuerda que siempre podemos buscar el camino de regreso a nuestra propia casa.

En el universo de Viaje Sagrado, regresar a casa tiene un significado mucho más profundo que volver al lugar del que partimos. Es una de las claves de nuestra cartografía interior: el viaje no termina cuando encontramos algo que buscábamos, sino cuando aprendemos a vivir de otra manera con aquello que hemos descubierto.

Desde la psicología profunda, podemos relacionarlo con el proceso de individuación de Jung: reconocer e integrar aspectos de nosotros mismos que habían permanecido inconscientes, rechazados u olvidados.

No se trata de regresar a una identidad intacta, sino de construir una relación más consciente con quienes somos.

♾️ REGRESAR A CASA DESPUÉS DE UN VIAJE SAGRADO

Del viaje por nuestro interior al arte de habitarnos en cotidiano, ese es el viaje. Hay viajes que nos llevan lejos de casa y otros que nos llevan dentro y que, necesitamos emprender para descubrir dónde está realmente nuestro hogar.

Cuando hablamos de un Viaje Sagrado por el interior de uno mismo, no nos referimos necesariamente a recorrer un territorio geográfico.

Hablamos de atravesar nuestra propia historia.

De encontrarnos con recuerdos, emociones, deseos, heridas y preguntas que quizá llevaban mucho tiempo esperando nuestra atención.

A veces el viaje comienza con una pérdida.

Otras, con un encuentro, o con una ruptura, una crisis, un cambio inesperado y es entonces cuando entramos a vivirnos desde esa sensación difícil de explicar de estar viviendo una vida en la que ya no terminamos de reconocernos.

Y entonces partimos.

No siempre sabemos hacia dónde.

A veces buscamos respuestas fuera porque todavía no sabemos cómo escucharnos dentro.

En ese recorrido podemos descubrir que algunas de las formas con las que aprendimos a protegernos también terminaron alejándonos de nuestras necesidades más profundas.

  • Quizá aprendimos a complacer para sentirnos queridos.
  • A callar para evitar el conflicto.
  • A mostrarnos fuertes para no sentir nuestra vulnerabilidad.
  • A cuidar de todos para no enfrentarnos a nuestra propia soledad.
  • O a alejarnos antes de que alguien pudiera abandonarnos.

Estas respuestas pudieron tener sentido en determinados momentos de nuestra historia.

Pero llega un instante en el que podemos preguntarnos si todavía necesitamos vivir de la misma manera.

Y ahí comienza el verdadero viaje de regreso.

¿A qué casa regresamos?

No hablamos de regresar a la persona que éramos antes de sufrir. Tampoco de recuperar una versión idealizada de nosotros mismos, libre de heridas, dudas o contradicciones.

Regresar a casa significa comenzar a reconocernos en nuestra totalidad.

Con nuestra luz y nuestra sombra.

Con aquello que amamos de nosotros mismos y con aquello que todavía nos cuesta aceptar.

Con nuestra historia, sin quedar definidos únicamente por ella.

Desde la psicología profunda, podemos comprender este regreso como parte del proceso de individuación: un movimiento hacia una relación más consciente e integrada con nuestra propia identidad.

Volver a casa no es volver atrás. Es aprender a estar presentes en quienes somos ahora.

Es poder decir:

  • Esto me sucedió, pero no es todo lo que soy.
  • Así aprendí a protegerme, pero ahora puedo explorar otras maneras de responder.
  • Esto necesito. Esto siento. Esto deseo. Esto ya no quiero seguir sosteniendo.
  • Regresar a casa es recuperar la posibilidad de escucharnos.

 

Del regreso a la permanencia

Pero hay algo que descubrimos cuando finalmente encontramos el camino de vuelta.

Regresar no significa necesariamente saber permanecer.

  • Podemos comprender nuestras heridas y continuar reaccionando desde ellas.
  • Podemos reconocer nuestras necesidades y seguir abandonándolas cuando tememos perder el amor de alguien.
  • Podemos descubrir nuestro valor y volver a olvidarlo cuando no recibimos la aprobación que esperábamos.
  • Porque una cosa es encontrar el camino de regreso a nosotros mismos.
  • Y otra es aprender a construir una relación cotidiana con ese lugar interior.
  • Ahí comienza un nuevo aprendizaje.
  • Permanecer conmigo significa aprender a escucharme incluso cuando lo que siento me incomoda.
  • Reconocer mis emociones sin rechazarlas.
  • Cuidar mis necesidades sin esperar que otra persona adivine cuáles son.
  • Acompañarme cuando tengo miedo.
  • Tratarme con respeto cuando me equivoco.
  • Y aprender a no abandonarme para conservar un vínculo.
  • No significa encerrarme en mí, dejar de necesitar a los demás ni aspirar a una autosuficiencia imposible.

Significa reconocer que puedo necesitar compañía, amor y apoyo sin renunciar a mi propia voz.

Porque nuestro hogar interno no es una fortaleza levantada para impedir que otros entren.

Es un lugar desde el que podemos abrir la puerta sin dejar de pertenecernos.

 

De Perséfone a Hestia

Perséfone nos acompañó en el descenso y en el regreso.

Nos recordó que podemos atravesar la oscuridad y encontrar una salida, aunque la experiencia nos haya transformado.

Pero al regresar descubrimos que nuestra casa necesita ser habitada.

Y entonces aparece Hestia: La guardiana del fuego del hogar.

La imagen de esa presencia interior que nos invita a detenernos, reconocernos y cuidar de aquello que hemos recuperado.

Perséfone representa, en nuestra lectura simbólica, el movimiento del regreso.

Hestia, el aprendizaje de la permanencia.

Y esta vez Ariadna nos acompañará en el siguiente movimiento: salir al encuentro del otro sin perder el hilo que nos conduce de vuelta a nosotros mismos.

  • Perséfone me enseña a regresar.
  • Hestia me enseña a permanecer.
  • Ariadna me enseña a encontrarme contigo sin dejar de estar conmigo.

Porque quizá el propósito más profundo de un Viaje Sagrado no sea descubrir un lugar extraordinario al que llegar.

Sino aprender a convertir nuestra propia existencia en un lugar que podamos habitar.

XI Círculo · Septiembre

HESTIA · EL ENCENDIDO DE MI HOGAR INTERNO

Habitar mi centro. Cuidar lo que he recuperado.

Así en septiembre, Hestia nos recibió junto al fuego del hogar.

Durante nuestro encuentro encendimos simbólicamente la llama de nuestro hogar interno.

Hestia, guardiana del fuego doméstico y sagrado en la mitología griega, nos ofreció una imagen para reconocer ese espacio interior donde podemos detenernos, escucharnos y aprender a cuidarnos.

Porque regresar a nosotros mismos es solo el comienzo.

  • Después necesitamos aprender a habitarnos.
  • A reconocer nuestras necesidades.
  • A cuidar nuestras emociones sin rechazarlas.
  • A comprender las defensas que alguna vez nos protegieron.
  • A construir una relación con nosotros mismos que no dependa exclusivamente de la mirada, la presencia o la aprobación de los demás.

Hestia nos recuerda que también nosotros necesitamos un lugar donde sentirnos en casa.

Y desde ese hogar que comenzamos a construir, aparece una nueva posibilidad.

Abrir la puerta.

Salir al encuentro.

Amar.

Pero esta vez sin abandonar el fuego que hemos encendido.

🌹 Viajamos juntos. Viajamos dentro.

VIAJE SAGRADO · SULOMA
Cartografía de lo Invisible · Amor de Uno. Amor de Todos.

 

Movimiento externo — Ajuste interno

“En el nuevo tiempo, sólo lo que tiene raíz permanece.”

XII Círculo · Octubre

ARIADNA · EL HILO ROJO DEL ENCUENTRO

Amar sin perderme en el otro.

Con la Luna Nueva en Libra llegamos al territorio de los vínculos y las relaciones.

Y allí nos espera Ariadna. En el mito griego, Ariadna entrega a Teseo un hilo para que pueda encontrar la salida del laberinto después de enfrentarse al Minotauro.

Pero en nuestro XII Encuentro queremos detenernos en un instante distinto de la historia.

Esta vez Ariadna permanece fuera del laberinto, al otro lado de la salida.

Sostiene el hilo rojo. No porque haya dejado de amar. Sino porque ha comprendido que acompañar a alguien no significa recorrer por él su propio camino.

Ariadna puede ofrecer presencia, escucha y amor.Pero ya no necesita perderse en el laberinto de otro para demostrar cuánto le importa.

Sostiene el hilo sin abandonar su lugar.

Y así, el hilo rojo adquiere para nosotras un significado nuevo.

El laberinto desde la psicología profunda

¿Qué representa el laberinto cuando lo contemplamos desde nuestra vida interior?

No necesariamente una persona, una relación o una situación de la que debamos escapar.

El laberinto puede representar también el entramado de experiencias, patrones, temores, deseos y conflictos inconscientes que se activan cuando entramos en relación.

  • A veces una palabra despierta una antigua herida de rechazo.
  • Un silencio activa el miedo al abandono.
  • Una diferencia nos hace sentir que el vínculo está en peligro.
  • Y comenzamos a responder no solamente a lo que está sucediendo, sino también a aquello que nuestra historia nos enseñó a esperar o temer.

Desde la psicología analítica podemos explorar estos procesos a través de conceptos como los complejos afectivos, las proyecciones y la toma de consciencia de nuestros patrones relacionales.

Porque no siempre vemos al otro únicamente tal como es.

En ocasiones también depositamos en él nuestras expectativas, nuestras necesidades de reconocimiento y partes de nuestra historia que todavía necesitan ser comprendidas.

Y así podemos encontrarnos dentro de un laberinto sin recordar cuándo ni por qué entramos.

Pero ¿qué sucedería si esta vez pudiéramos observarlo desde fuera?

  • Si antes de reaccionar pudiéramos detenernos.
  • Si antes de intentar cambiar al otro pudiéramos preguntarnos qué se está activando dentro de nosotros.
  • Si antes de abandonar nuestros valores por miedo a perder un vínculo pudiéramos recordar quiénes somos y qué necesitamos.

 

Ahí aparece el hilo rojo de Ariadna.

En el mito griego, Ariadna entrega a Teseo un hilo para que pueda encontrar la salida del laberinto después de enfrentarse al Minotauro.

Pero en nuestro XII Encuentro queremos detenernos en un instante distinto de la historia.

Esta vez Ariadna permanece fuera del laberinto, al otro lado de la salida.

Sostiene el hilo rojo.

No porque haya dejado de amar.

Sino porque ha comprendido que acompañar a alguien no significa recorrer por él su propio camino.

Ariadna puede ofrecer presencia, escucha y amor.

Pero ya no necesita perderse en el laberinto de otro para demostrar cuánto le importa.

Sostiene el hilo sin abandonar su lugar.

Y así, el hilo rojo adquiere para nosotras un significado nuevo.

El laberinto desde la psicología profunda

¿Qué representa el laberinto cuando lo contemplamos desde nuestra vida interior?

No necesariamente una persona, una relación o una situación de la que debamos escapar.

El laberinto puede representar también el entramado de experiencias, patrones, temores, deseos y conflictos inconscientes que se activan cuando entramos en relación.

A veces una palabra despierta una antigua herida de rechazo.

Un silencio activa el miedo al abandono.

Una diferencia nos hace sentir que el vínculo está en peligro.

Y comenzamos a responder no solamente a lo que está sucediendo, sino también a aquello que nuestra historia nos enseñó a esperar o temer.

Desde la psicología analítica podemos explorar estos procesos a través de conceptos como los complejos afectivos, las proyecciones y la toma de consciencia de nuestros patrones relacionales.

Porque no siempre vemos al otro únicamente tal como es.

En ocasiones también depositamos en él nuestras expectativas, nuestras necesidades de reconocimiento y partes de nuestra historia que todavía necesitan ser comprendidas.

Y así podemos encontrarnos dentro de un laberinto sin recordar cuándo ni por qué entramos.

Pero ¿qué sucedería si esta vez pudiéramos observarlo desde fuera?

Si antes de reaccionar pudiéramos detenernos.

Si antes de intentar cambiar al otro pudiéramos preguntarnos qué se está activando dentro de nosotros.

Si antes de abandonar nuestros valores por miedo a perder un vínculo pudiéramos recordar quiénes somos y qué necesitamos.

Ahí aparece el hilo rojo de Ariadna.

El hilo rojo que nos conduce de regreso

En nuestra lectura arquetípica, el hilo rojo representa la continuidad del vínculo con nosotros mismos.

Es la consciencia que nos permite reconocer nuestras emociones sin quedar completamente gobernados por ellas.

Es la capacidad de escuchar nuestras necesidades, distinguir nuestros límites y elegir respuestas más coherentes con nuestros valores.

El hilo no impide que atravesemos dificultades.

Tampoco evita que experimentemos miedo, tristeza, deseo o incertidumbre.

Pero puede ayudarnos a conservar una orientación interior cuando esas experiencias aparecen.

Y aquí se encuentran nuestros tres arquetipos.

Perséfone nos enseñó a regresar.

Hestia nos invitó a encender y cuidar nuestro hogar interno.

Ariadna nos enseña a sostener el hilo que nos conecta con ese hogar cuando salimos al encuentro del otro.

El hilo de Ariadna nos conduce simbólicamente de regreso al fuego de Hestia.

Y nos recuerda que amar no debería exigirnos quedarnos sin casa dentro de nosotros mismos.

Porque el hilo que nos une no debería convertirse en aquello que nos ata.

Puedo sostener el hilo del encuentro sin perder el hilo que me conduce de regreso a mí.

Luna Nueva en Libra · El valor de encontrarnos

Libra nos ofrece el símbolo de la balanza.

Dos platos.

Dos presencias.

Dos mundos interiores que buscan una forma de encontrarse.

Pero el equilibrio no consiste en que una de las partes desaparezca para que la otra permanezca.

Tampoco en que ambas deban pensar, sentir o desear lo mismo.

La reciprocidad necesita espacio para la diferencia.

La escucha necesita incluirnos.

Y el amor necesita una libertad que nos permita elegir sin traicionarnos.

Esta Luna Nueva nos invita simbólicamente a observar cómo nos vinculamos.

Dónde confundimos amor con sacrificio.

Dónde confundimos acompañar con responsabilizarnos de todo.

Dónde decimos SÍ cuando dentro de nosotros sentimos NO.

Y dónde, por miedo a sufrir, nos alejamos incluso de aquello que deseamos vivir.

Porque aprender a amar no significa solamente abrirnos al otro.

También significa aprender a permanecer con nosotros mismos mientras lo hacemos.

Puedo acercarme sin desaparecer.

Puedo amar sin abandonarme.

Puedo escuchar al otro sin dejar de escucharme.

Puedo elegir el encuentro y conservar mi centro.

 

🌹 CÍRCULO SAGRADO AMOR RAÍZ

Un espacio ritual de magia, encuentro y transformación compartida

Amor Raíz nace como un espacio sagrado de encuentro, escucha y sanación colectiva, donde cada experiencia individual encuentra un lugar dentro de una historia humana compartida.

Nos reunimos en círculo porque reconocemos que no todos los caminos interiores necesitan recorrerse en soledad.

A veces, al escuchar la experiencia de otra persona, encontramos palabras para aquello que todavía no sabíamos nombrar.

Otras veces, nuestra propia historia ofrece un espejo, una comprensión o una posibilidad nueva a quienes nos acompañan.

En el círculo, lo individual no desaparece dentro de lo colectivo.

Es acogido, respetado y sostenido por la presencia de los demás.

La magia del encuentro nace de esa disposición a estar presentes: de la palabra compartida, del silencio, del símbolo, de los pequeños rituales y de la intención consciente que depositamos en cada experiencia.

Cada círculo es único.

No seguimos un programa cerrado ni repetimos una ceremonia idéntica.

Las energías lunares, solares y planetarias de cada momento inspiran el tema, los símbolos y el recorrido ritual de cada encuentro.

La astrología nos ofrece una cartografía simbólica para explorar los ciclos de la naturaleza y ponerlos en relación con nuestros propios procesos de vida.

La mitología y la psicología profunda nos acompañan para reconocer arquetipos, patrones, conflictos y posibilidades de transformación.

Y el ritual nos invita a llevar esas comprensiones más allá de las palabras, hacia la experiencia vivida.

No buscamos imponer creencias ni ofrecer respuestas universales.

Abrimos un espacio donde cada persona pueda explorar sus propias preguntas, respetando su historia, sus tiempos y su manera de comprender la vida.

Todas las personas son bienvenidas.

No es necesario tener conocimientos de astrología, mitología o prácticas rituales.

Solo traer la disposición a participar desde el respeto, la escucha y la autenticidad.

Porque cuando una experiencia individual es recibida sin juicio, puede convertirse en una oportunidad de reconocimiento y aprendizaje para todo el círculo.

Y cuando compartimos desde el corazón, descubrimos que nuestras historias son distintas, pero muchas de nuestras preguntas profundamente humanas son comunes.

Amor Raíz es una invitación a regresar a nosotros mismos sin dejar de encontrarnos con los demás.

Del Amor de Uno al Amor de Todos.

🌹 SULOMA · VIAJE SAGRADO
Psicología Transpersonal · Cartografía de lo Invisible
Viajamos juntos. Viajamos dentro.

Amor Raíz nace como un espacio sagrado de encuentro, escucha y sanación colectiva, donde cada experiencia individual encuentra un lugar dentro de una historia humana compartida. Nos reunimos en círculo porque reconocemos que no todos los caminos interiores necesitan recorrerse en soledad.

"SI QUIERES QUE EL AMOR NOS HAGA",
Si anhelas que el AMOR REGRESE A TÍ.
Viajamos Juntos, Viajamos Dentro: HASTA LA RAÍZ.

"Viaje Sagrado acompaña este proceso de transición, reparación vincular y encarnación consciente, sosteniendo espacios terapéuticos 1a1 online-presencial o mediante viajes iniciáticos para quienes sienten el llamado a atravesar este umbral. "
"VIAJAMOS JUNTOS, VIAJAMOS DENTRO"

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