EL DESCENSO DE VENUS EN ESCORPIO EN EL CORAZÓN DEL SOL|24 octubre 2026
Del hilo heredado a la vida que elijo tejer.
«Es tiempo de ser únicos. No por ser distintos, sino por atrevernos a ser auténticos».
24.10.2026 · Conjunción inferior Sol–Venus · Todas Mis Lunas
La revelación de ser quien soy
«No he venido a ser diferente.
He venido a recordar quién soy.
Y a descubrir que no necesito parecerme a nadie para pertenecer».
La Senda de Baraka · Todas Mis Lunas.Viajamos dentro, viajamos juntos.
🌹 KAZIMI · EN EL CORAZÓN DEL SOL
24 de octubre de 2026 · Venus retrógrada en Escorpio
«Es tiempo de ser únicos. No por ser distintos, sino por atrevernos a ser auténticos».
En la tradición astrológica, Kazimi —del árabe, «en el corazón del Sol»— describe el encuentro extremadamente cercano de un planeta con el Sol.
Hoy, Venus retrógrada alcanza su conjunción inferior en Escorpio, ocultándose a nuestra mirada en el resplandor solar.
Simbólicamente, es el instante en que la luz exterior desaparece para invitarnos a reconocer nuestra propia luz.
Un descenso hacia lo que somos, más allá de los personajes que hemos construido, las heridas que portamos y los hilos que heredamos.
No hemos venido a convertirnos en alguien diferente. Hemos venido a recordar quiénes somos, y elegirnos aún cuando no sabemos qué vendrá después y sostenernos en el vacio, el único lugar desde dónde podemos crear tejido y trama.
La verdadera transformación comienza cuando dejamos de intentar parecernos a alguien para sentir que pertenecemos.
KAZIMI · El regreso al corazón de nuestra autenticidad.
24 de octubre: Venus retrógrada se encuentra en Escorpio, muy próxima al Sol. Ese día tiene lugar su conjunción inferior, cuando Venus pasa entre la Tierra y el Sol.
La Luna Llena llegará inmediatamente después de un momento decisivo del ciclo sinódico de Venus.
Este tránsito del descenso y retorno de Venus, lo hemos venido relacionando con las antiguas narraciones de Perséfone, Inanna, Hestia y Ariadna y el simbolismo de la Rosa de Venus.
No como una equivalencia histórica automática entre astronomía y mitología, sino como una lectura simbólica de lo que ocurre en el cielo y tiene lugar en nuestra propia tierra interna.
Venus retrógrada nos ofrece un lenguaje para revisar nuestros valores, deseos y vínculos.
La Luna en Tauro nos invita a preguntarnos qué necesitamos realmente para vivir en paz con nosotros mismos.
🌹 Los ocho años de la Rosa de Venus
Imaginemos que Venus y la Tierra son dos bailarines que giran alrededor del Sol.
La Tierra tarda aproximadamente 365 días en completar una vuelta.
Venus tarda aproximadamente 225 días.
Como Venus gira más deprisa, cada cierto tiempo vuelve a situarse entre la Tierra y el Sol. A ese encuentro lo llamamos conjunción inferior.
Entre dos encuentros transcurren aproximadamente 584 días, es decir, un año y siete meses.
Ahora observemos las fechas:
Entre enero de 2022 y enero de 2030 transcurren aproximadamente ocho años.
Atención al siguiente detalle: Cinco ciclos sinódicos no son cinco encuentros, sino cinco intervalos entre encuentros.
Para dibujar cinco intervalos necesitamos seis fechas: la primera marca el comienzo y la sexta señala el regreso.
🌹 ¿Y por qué tiene cinco pétalos?
Porque cada nuevo encuentro ocurre en una dirección diferente alrededor del Sol.
Después de cinco ciclos sinódicos, Venus y la Tierra vuelven a encontrarse en una dirección muy próxima a la primera.
Si unimos esos cinco puntos siguiendo su orden temporal, aparece una estrella de cinco puntas.
Y cuando representamos el movimiento relativo de Venus respecto a la Tierra durante esos años, obtenemos una figura de cinco lóbulos conocida como Rosa de Venus.
🌹 El sexto encuentro: cuando la Rosa de Venus regresa a su origen
Cada aproximadamente 584 días, Venus vuelve a encontrarse con el Sol en una conjunción inferior, visto desde la Tierra.
Durante cinco encuentros sucesivos, estos acontecimientos se producen en cinco direcciones diferentes del cielo. Al unirlos en orden cronológico, aparece una figura semejante a una estrella de cinco puntas.
Pero la historia no termina en el quinto encuentro.
El sexto encuentro es el que nos permite reconocer el regreso.
Después de aproximadamente ocho años terrestres, Venus y la Tierra vuelven a situarse en una configuración muy próxima a la del primer encuentro.
No regresan exactamente al mismo punto, porque sus períodos orbitales no encajan de manera perfecta. Existe un pequeño desplazamiento que, con el paso de los años, hace que la figura vaya cambiando lentamente de orientación.
Así comprendemos por qué hablamos de cinco pétalos y un ciclo aproximado de ocho años.
En nuestra secuencia, el primer encuentro tuvo lugar el 9 de enero de 2022. El sexto se producirá alrededor del 7 de enero de 2030, muy cerca de la dirección del primero.
La geometría celeste nos revela así una particularidad: el ciclo vuelve a aproximarse a su origen, pero nunca se repite de forma absolutamente idéntica.
Y aquí podemos encontrar una hermosa lectura simbólica para Todas Mis Lunas:
Regresar no significa volver a ser quienes éramos. Significa reencontrarnos con nuestro origen desde todo aquello que hemos vivido.
La Rosa de Venus no dibuja un círculo que se cierra para siempre.
Nos invita a contemplar una danza de encuentros, retornos y pequeños desplazamientos.
Una espiral de tiempo.
Una forma de recordar que también nosotros podemos regresar a nuestro centro sin tener que repetir nuestra historia.
La imagen de la puerta giratoria representa el umbral. El acontecimiento astronómico nos proporciona el momento. Y los tres mitos que venimos explorando —Inanna, Isis y Ariadna— nos permiten comprender tres maneras diferentes de atravesarlo.
Lo interesante es que no necesitamos contar tres historias independientes. Podemos hacer que las tres respondan a una misma Pregunta al Centro.
🌹 VENUS START POINT
El año bisagra: tres mitos para atravesar el umbral
24 de octubre de 2026 · Sol y Venus retrógrada en conjunción a 0°45′ de Escorpio
En astronomía, Venus alcanza su conjunción inferior cuando se sitúa entre la Tierra y el Sol. En el lenguaje de la astrología simbólica, este encuentro se conoce también como Venus Star Point.
Venus desaparece temporalmente de nuestra visión, oculta por el resplandor solar. Pero no deja de existir.
La luz no se ha extinguido. Ha cambiado nuestra manera de encontrarla.
Esta es la imagen que nos acompañará al atravesar tres relatos antiguos.
I. INANNA · Descender sin perder la esencia
Inanna desciende al inframundo y atraviesa siete puertas. En cada una debe desprenderse de una parte de sus atributos de poder.
Al llegar al fondo, ya no puede sostenerse en aquello que la identificaba.
Su descenso no es una historia de transformación sencilla: incluye desposesión, muerte y una restitución que necesita ayuda exterior.
La lectura simbólica para nuestro viaje:
A veces confundimos nuestra identidad con aquello que hemos aprendido a representar.
La mujer fuerte. La que cuida. La que comprende. La que siempre puede.
Pero ¿quién permanece cuando esas identificaciones dejan de sostenernos?
Inanna nos enseña a preguntarnos qué necesitamos soltar para reconocernos más allá de nuestros personajes.
En nuestra imagen, representa el instante anterior a cruzar la puerta.
II. ISIS · Recuperar sin volver a cargar con todo
Isis busca y reúne los restos de Osiris después de su muerte.
Es una historia de amor, duelo, cuidado y reconstrucción.
Pero aquí introducimos una distinción importante desde la psicología vincular: reparar no significa necesariamente recuperar lo que existía antes.
Isis realiza una acción restauradora dentro del mito. Nosotros podemos utilizarla como símbolo para explorar una pregunta contemporánea:
¿Dónde termina el amor que cuida y dónde comienza el sacrificio que nos hace desaparecer?
No todo lo que se rompe puede volver a su forma anterior. Y no todo lo que amamos necesita seguir ocupando el mismo lugar en nuestra vida.
Isis nos invita a recuperar las partes de nosotras mismas que quedaron dispersas en aquello que intentamos sostener.
En la imagen, representa la luz que reconocemos al acercarnos al umbral.
III. ARIADNA · Atravesar sin perder el hilo. Sostener nuestro hilo.
Ariadna entrega a Teseo el hilo que le permitirá encontrar el camino de regreso después de entrar en el laberinto. Pero esta vez Ariadna no se pierde dentro para rescatar a Teseo. Ariadna encuentra la salida, y permanece en su centro sosteniendo su hilo.
Aquí aparece una diferencia fundamental respecto a los otros dos mitos.
- Inanna desciende.
- Isis reúne.
- Ariadna nos entrega una forma de regresar – sin perderse así misma-.
Todos hemos entrado alguna vez en un laberinto: una relación, una pérdida, un deseo, una elección. Y algunas veces, mientras intentamos encontrar al otro, terminamos alejándonos de nosotros mismos.
El hilo de Ariadna representa nuestra capacidad de discernimiento: reconocer lo que sentimos, identificar nuestros límites y conservar una relación consciente con nuestra propia identidad.
No se trata de evitar el laberinto. Se trata de no olvidar el camino de regreso.
🌹 LA PREGUNTA AL CENTRO
Las tres historias convergen en una sola pregunta:
¿Qué necesito recuperar de mí para atravesar una nueva etapa sin volver a perderme?
Desde ese lugar cada rostro se pregunta:
Inanna: ¿De qué identidad necesito desprenderme?
Isis: ¿Qué partes de mí he dejado dispersas intentando sostener algo o a alguien?
Ariadna: ¿Cuál es el hilo que me permite regresar a mí cuando me pierdo en un vínculo?
LA ESPIRAL VIVA
El camino del desierto al jardín y del jardín a la flor no es una línea recta.
Es una espiral.
Regresamos muchas veces a territorios que creíamos recorridos.
Hay crisis que nos devuelven al desierto, encuentros que nos enseñan a cultivar y experiencias que despiertan nuevas posibilidades de florecimiento.
No necesitamos tenerlo todo resuelto para comenzar.
Podemos despejar mientras caminamos, cultivar mientras aprendemos y florecer mientras seguimos transformándonos.
La espiral no tiene que esperar a que terminemos de ordenar nuestra vida.
Puede moverse con nosotros mientras hacemos espacio.
UNA PREGUNTA AL CENTRO
¿Qué lugar queda para mí cuando dejo de ocupar todo mi espacio sosteniendo cosas, historias y responsabilidades?
Quizá el verdadero regreso comience cuando descubrimos que también nosotros necesitamos un lugar donde vivir, descansar, sentir, crear y florecer.
Porque hacer espacio no es solamente ordenar lo que tenemos.
Es también reconocer qué vida queremos habitar.
Hasta ahora, los tres mitos nos han permitido comprender cómo descendemos, cómo recuperamos partes de nosotros y cómo encontramos el camino de regreso.
Pero surge una pregunta que todavía no hemos respondido:
¿A dónde regresamos cuando conseguimos salir del laberinto?
Y aquí aparece Hestia.
No como otra figura que nos invita a emprender una travesía, sino como aquella que nos recuerda el lugar interior desde el que podemos habitar nuestra propia vida.
En la tradición griega, Hestia representa el hogar y el fuego del hogar. Su llama simboliza la continuidad, el cuidado y la presencia que reúne a quienes comparten un espacio.
Desde nuestra lectura simbólica, podemos llevar ese fuego al territorio de la intimidad con nosotros mismos.
Ariadna conserva el hilo del regreso. Hestia mantiene encendida la llama del hogar al que regresamos.
IV. HESTIA · Regresar al hogar sin apagar el fuego
Ariadna nos entrega el hilo para encontrar el camino de regreso.
Pero ¿qué encontramos cuando finalmente salimos del laberinto?
¿A dónde regresamos?
En la antigua Grecia, Hestia era la diosa del hogar y del fuego que ardía en su centro.
Su presencia no estaba asociada a grandes conquistas ni a viajes extraordinarios.
- Representaba aquello que permanece.
- La llama que se cuida.
- El fuego alrededor del cual se construye un hogar.
Hestia nos recuerda que nosotros también necesitamos un lugar interior donde poder permanecer sin abandonarnos.
Porque podemos aprender a reconocer nuestras heridas, recuperar las partes que dejamos dispersas y encontrar el camino de regreso a nosotros mismos.
Pero todavía necesitamos aprender a HABITAR ese regreso.
A veces hemos dedicado tanto tiempo a sostener los fuegos ajenos que hemos descuidado nuestra propia hoguera.
Hemos confundido amar con mantener encendido aquello que otros no estaban dispuestos a cuidar.
Hemos alimentado relaciones, expectativas y responsabilidades sin preguntarnos cuánto de nuestra propia energía estábamos entregando.
Y aquí aparece una distinción fundamental:
El fuego que sostiene la vida no es el mismo que nos consume para mantenerla.
Desde la psicología vincular, podemos reconocer en Hestia una invitación a revisar nuestra relación con el cuidado, los límites y la reciprocidad.
- No se trata de dejar de ofrecer calor.
- Se trata de recordar que también necesitamos recibirlo.
- No se trata de cerrar nuestro corazón.
- Se trata de aprender a mantenerlo abierto sin convertirnos en el único sostén de una relación.
Y quizá el verdadero hogar no sea únicamente el lugar donde alguien nos espera; Sino, también sea, ese espacio interior donde podemos escucharnos, descansar y reconocernos sin tener que demostrar constantemente nuestro valor.
Hestia nos invita a preguntarnos qué estamos alimentando con nuestro fuego y si aquello que sostenemos también nos permite vivir.
En nuestra imagen, Hestia representa la llama que permanece encendida al otro lado del umbral.
No para impedirnos partir.
Sino para recordarnos que siempre podemos regresar a nuestro centro.
Ocupando así nuestro propio HOGAR.
No regresamos para ser quienes fuimos. Regresamos para aprender a habitar, con mayor consciencia, la vida que estamos viviendo.
VIAJE SAGRADO
Venus y la Rosa → El umbral → Inanna → Isis → Ariadna → La espiral viva → Hestia →
El hogar interior.
La luz no se ha extinguido. Ha cambiado nuestra manera de encontrarla.
Consciencia · Encuentro · Transformación
Del Desierto al Jardín. Del Jardín a la Flor.
Amor de Uno · Amor de Muchos · Amor de Todos Florecidos
Viajamos dentro, viajamos juntos.
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