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La Mirada de Hoy | 17 de julio: El Nacimiento de una Nueva Conciencia Luna Nueva 14 Julio 2026

Del desierto interior al despliegue del alma: Cuando el cielo cambia…también despierta algo dentro de nosotros.

«La Tierra recibe lo que estamos preparados para entregar. El Caldero transforma aquello que el corazón es capaz de sostener. Y el Corazón recuerda aquello que el alma nunca olvidó.»

 

Del Desierto Interior al Caldero del Corazón

Cómo la Luna Nueva, Quirón y los planetas transpersonales nos preparan para una nueva etapa de conciencia

Hay momentos en los que el cielo parece detener el tiempo.

No porque los planetas cambien nuestro destino, sino porque su lenguaje simbólico nos ayuda a comprender aquello que ya está despertando dentro de nosotros.

Durante los últimos meses muchas personas sienten que una etapa termina.

Viejas estructuras dejan de sostenernos.

Las respuestas conocidas ya no bastan.

Algo profundo comienza a reorganizar nuestra manera de vivir, de amar y de comprender quiénes somos.

La Luna Nueva del 14 de julio inaugura precisamente ese umbral.

No llega para pedirnos hacer más.

Nos invita a crear espacio.

Porque sólo un corazón vacío puede convertirse en cáliz.


1. Cuando el cielo cambia…

también despierta algo dentro de nosotros

Jung afirmaba que todo el universo es símbolo.

El cielo no causa nuestra transformación.

La refleja.

Los grandes ciclos planetarios funcionan como un espejo colectivo donde podemos contemplar los movimientos profundos de la conciencia humana.

Por eso observar el cielo no significa renunciar a nuestra libertad.

Significa aprender a leer el lenguaje de los símbolos.


2. La Luna Nueva

Como arquetipo es:

Vacío fértil.

Silencio.

Matriz.

Tiempo interno.

Corazón disponible.

 

Para mí esta Luna Nueva tuvo un significado especialmente profundo.

Coincidió con la continuación de una larga menstruación por meses …

Y sentí el impulso de regresar a una antigua Encina para entregar mi sangre a la Tierra como un gesto profundamente simbólico de gratitud, cierre y entrega de la memoria ancestral.

No puedo afirmar qué ocurrió más allá de esa experiencia.

Sí puedo decir que algo cambió en mí.

A veces los símbolos transforman aquello que las palabras no alcanzan.

 

Luna Nueva y Sangre Sagrada

Renacimiento en el Útero de la Noche

Hay momentos en los que el cuerpo parece recordar aquello que la mente aún no alcanza a comprender.

La Luna Nueva del 14 de julio de 2026 coincidió con el inicio de mi menstruación. No viví esa coincidencia como una casualidad, sino como una experiencia profundamente simbólica que me invitó a detenerme, escuchar y honrar el ciclo que estaba concluyendo.

En muchas tradiciones de sabiduría femenina, menstruar durante la Luna Nueva representa el tiempo del retiro, la introspección y el vaciamiento. Algunas corrientes contemporáneas, como la propuesta de Miranda Gray, lo relacionan con el arquetipo de la Luna Blanca, orientado hacia la creación consciente y el nacimiento de nuevos proyectos. Otras tradiciones han visto este momento como el descenso al útero de la noche, donde la vida aparentemente desaparece para prepararse para un nuevo comienzo.

Más allá de las distintas interpretaciones, todas parecen señalar una misma dirección: hay momentos en los que la vida nos invita a dejar de hacer para comenzar a escuchar.

La Luna Nueva representa el vacío fértil.

No un vacío de ausencia.

Sino un espacio lleno de posibilidades.

Un silencio donde la conciencia puede volver a recordar su origen.

La menstruación comparte ese mismo lenguaje simbólico.

El cuerpo desprende aquello que ya ha cumplido su función, creando espacio para un nuevo ciclo. No sólo desde una dimensión biológica, sino también como una imagen profundamente evocadora de nuestra capacidad de cerrar etapas, despedir memorias y preparar el terreno para lo nuevo.

Para mí, esa comprensión tomó forma en un gesto sencillo y profundamente íntimo.

Regresé a la Gran Encina, árbol que durante años ha sido para mí un símbolo de la Madre Tierra y del linaje de la vida. Allí ofrecí oro, incienso y mirra como expresión de gratitud. Después, entregué mi sangre a la tierra.

No lo hice como un acto mágico destinado a provocar un resultado.

Lo hice como un acto de conciencia.

Mientras aquella sangre descendía hacia las raíces, sentí que estaba honrando a todas las mujeres que caminaron antes que yo. A mi madre. A mis abuelas. A los innumerables ancestros cuyo ADN vive todavía en cada una de nuestras células.

No sentí que estuviera dejando algo fuera de mí.

Sentí que estaba devolviendo a la Tierra aquello que siempre le perteneció.

Como si las memorias del linaje encontraran finalmente un lugar donde descansar.

En el camino hacia aquella Encina aparecieron tres palabras que resonaron profundamente en mi interior.

Lapislázuli.

Servicio.

Punto Limpio.

No las interpreto como señales objetivas que deban tener el mismo significado para otras personas. Las recibí como símbolos que dialogaban con mi propio proceso.

El lapislázuli evocó la verdad interior y la sabiduría que emerge cuando nos atrevemos a mirar hacia dentro.

La palabra Servicio me recordó que toda transformación auténtica acaba convirtiéndose en un acto de entrega a la vida.

Y Punto Limpio me habló de la necesidad de vaciar aquello que ya no puede seguir acompañándonos.

Porque antes de que nazca una nueva conciencia siempre existe un lugar donde dejamos aquello que ya cumplió su propósito.

Comprendí entonces que la Tierra recibe.

Pero no transforma.

La Tierra acoge.

Abraza.

Sostiene.

La transformación ocurre en otro lugar.

En el corazón.

Ese corazón es el verdadero Caldero de Cerridwen.

Allí las memorias dejan de gobernarnos para convertirse en sabiduría.

Allí el dolor deja de repetirse para comenzar a enseñarnos.

Allí la herida encuentra el fuego lento que la convierte en medicina.

Por eso siento que la experiencia vivida durante esta Luna Nueva no terminó bajo la Encina.

Aquello fue el primer movimiento de una misma espiral.

La Tierra recibió la ofrenda.

Ahora corresponde al corazón cocinar esa memoria hasta transformarla en conciencia viva.

Ese será precisamente el sentido del IX Círculo Sagrado Amor Raíz.

No acudiremos para olvidar nuestra historia.

Acudiremos para ofrecerla al Caldero.

Porque sólo aquello que somos capaces de sostener con amor puede convertirse en sabiduría.

En el lenguaje de la psicología profunda podríamos decir que toda individuación comienza cuando dejamos de huir de nuestra propia historia y permitimos que ésta dialogue con el corazón.
En el lenguaje del mito, Cerridwen nos recuerda que todo aquello que entra en el Caldero termina renaciendo bajo una forma nueva.

Y en el lenguaje del alma, comprendemos que el verdadero renacimiento nunca ocurre fuera.

Ocurre en el silencioso útero de la conciencia.

Como la Luna Nueva.

Invisible para los ojos.

Pero llena de la promesa de una vida que ya ha comenzado a germinar.


Este texto enlaza de forma natural con el encuentro del 18 de julio:

«La Tierra recibe la ofrenda. Cerridwen la transforma en el Caldero. El Corazón recuerda aquello que el alma siempre supo.»


3. Tres señales en el camino


Tres señales antes de llegar a la Encina

Antes de llegar aparecieron tres palabras.

No las busqué.

Simplemente estaban allí.

Lapislázuli.

La piedra asociada desde la antigüedad a la verdad interior, la visión profunda y la sabiduría.

Después apareció una segunda palabra.

Servicio.

Como si la experiencia no terminara en mí.

Sino que pidiera ponerse al servicio de la Vida.

Y finalmente apareció la tercera.

Punto Limpio.

Sonreí.

Porque comprendí el símbolo.

Antes de que nazca una nueva conciencia siempre existe un lugar donde dejamos aquello que ya no necesitamos seguir cargando.

No interpreto estas palabras como pruebas de una intervención sobrenatural.

Las vivo como símbolos que adquirieron sentido dentro de mi propio proceso.

Y, precisamente por eso, se convirtieron en una guía interior.


4. Quirón en Tauro

Quirón no viene a quitar heridas.

Viene a enseñarnos cómo vivir con ellas de manera consciente.

Tauro habla de:

cuerpo

placer

naturaleza

seguridad

linaje

valor personal

 

¿Qué parte de tu vida está pidiendo dejar de sobrevivir para empezar a florecer?


5. El Gran Trígono

.

Urano

→ despierta.

Neptuno

→ inspira.

Plutón

→ transforma.

Cuando cooperan aparece una posibilidad.

No garantiza el cambio.

Lo hace posible.


6. El Corazón recuerda

 

El corazón no produce el Ser.

Lo recuerda.

La individuación no consiste en construir una identidad nueva.

Consiste en recordar aquello que nunca dejamos de ser.

Por eso llamamos a este camino:

Corazón Coherente.


7. El Caldero

 

Si la Luna Nueva abre el vacío…

si Quirón nos invita a abrazar la herida…

si los grandes ciclos nos preparan para una transformación…

surge entonces una pregunta inevitable.

¿Dónde se cocina toda esa experiencia?

Los antiguos celtas respondían con un símbolo.

El Caldero de Cerridwen.

Y precisamente hacia ese Caldero nos dirigiremos el día 18 de Julio de 2026, ´sabado del mes más cercano a a la Luna Nueva en el IX Círculo Sagrado Amor Raíz.


No nos reuniremos para aprender algo nuevo.

Nos reuniremos para recordar.

Recordar que toda experiencia puede convertirse en sabiduría cuando encuentra un corazón capaz de sostenerla.

El verdadero Caldero no pertenece al mito.

Habita en cada ser humano.

Porque cuando el corazón entra en coherencia, la memoria deja de gobernar el presente y comienza a convertirse en medicina para el camino.

Mañana cruzaremos juntas ese umbral.

Esta Luna Nueva abre una puerta hacia tu mundo interior.

Es tiempo de soltar lo que ya no te representa para hacer espacio a la vida que está esperando nacer en ti.

El miedo contrae y te encierra.
El amor expande tu campo y te recuerda quién eres antes de las heridas.

Cada vez que eliges el amor, vuelves a la raíz que sostiene tu existencia.

Honrar tu historia no significa permanecer en ella.
Significa integrar tus sombras, abrazar tu luz y descubrir que eres el puente entre tu pasado y tu destino.

Este 9º Reencuentro del Círculo Sagrado de Amor Raíz es una invitación a regresar a casa: al cuerpo, al silencio, a la tierra y al corazón.

Porque solo quien desciende a sus raíces puede abrirse plenamente al cielo.

🌳 Volvamos a la raíz.
🌹 Recordemos la sabiduría que nunca nos abandonó.
💛 Renazcamos desde el amor.

📅 Sábado 18 de julio de 2026
9º Reencuentro del Círculo Sagrado de Amor Raíz

Suloma
🌐 Suloma.es | ViajeSagrado.com

 

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Tiene un valor inmenso descubrir que uno puede ser una luz para sí mismo, una luz que no dependa de nadie aunque conozca de la interdependencia entre las partes, y que sea completamente L I B R E ღ•❥*⁀`•.¸¸.*  

Movimiento externo — Ajuste interno

“En el nuevo tiempo, sólo lo que tiene raíz permanece.”

¿Qué parte de mí está preparada para dejar de sobrevivir y comenzar a dar fruto?

Entonces todo el círculo deja de ser una serie de actividades y se convierte en un único movimiento del alma.

Lo que NOS TRANSFORMA no es lo que acontece en el cielo, sino la conciencia de esas mentes despiertas  que lo observan, transitando sus procesos internos en la Tierra y en el camino Integran Ambos.

 

Desde este marco —inspirado en la hipótesis conceptual de interconexión propuesta por Jacobo Grinberg y dialogando con la psicología profunda— podemos distinguir tres planos.


1️⃣ Plano físico: lo que no ocurre fuera

En física no existe evidencia de que una alineación planetaria modifique la entropía de un supuesto “campo cuántico informacional” que gobierne la Tierra.

El concepto de Lattice terrestre propuesto por Grinberg pertenece a un marco neuropsicológico y fenomenológico, no a un modelo validado por la física cuántica experimental.

La gravedad y radiación de los planetas en alineación no poseen magnitud suficiente para alterar procesos biológicos o mentales humanos de forma medible.

Por tanto, el cambio no ocurre en el campo físico externo.

El universo no se reordena porque miremos al cielo.

Y reconocerlo no le quita magia a la experiencia; le devuelve responsabilidad a la conciencia.


2️⃣ Plano psicológico-social: lo que sí ocurre entre nosotros

Aquí sí hay base sólida.

Cuando millones de personas dirigen su atención hacia el mismo fenómeno, ocurre algo real:

  • La atención compartida sincroniza estados emocionales.

  • Los rituales colectivos aumentan cohesión y sentido de pertenencia.

  • Las experiencias de asombro reducen el egocentrismo y expanden la percepción del yo.

No cambia el cosmos.
Cambia el campo intersubjetivo.

El efecto no es gravitacional.
Es atencional y emocional.

Y la coherencia grupal puede sentirse profundamente transformadora porque el ser humano está cableado para resonar.


3️⃣ Plano simbólico-arquetípico: el espejo interior

Desde la psicología profunda, los eventos celestes funcionan como activadores simbólicos.

No causan el cambio.
Lo reflejan y lo catalizan.

El “salto” ocurre cuando:

  • La experiencia despierta autorreflexión.

  • La emoción se vuelve consciente.

  • La persona reorganiza significado.

La geometría planetaria no transforma la conciencia.
La conciencia se transforma cuando se observa a sí misma en un momento cargado de sentido.

Aquí es donde la hipótesis de interrelación entre planos adquiere profundidad experiencial: no como intervención física externa, sino como resonancia simbólica que activa reorganización interna.


En síntesis…

No hay evidencia de la disminución de entropía física. Sí hay evidencia de sincronización psicosocial.

Y hay potencia simbólica cuando el evento «externo» se convierte en espejo  interior.

El salto no es tan cósmico como sí lo es psicológico y existencial a la hora de observarlo, percibirlo, sentir la sincronia e integrar lo que vemos fuera haciendo el recorrido interno inverso. 

Si lo usamos como ritual consciente, puede convertirse en oportunidad de coherencia.


Si lo atribuimos a fuerzas externas, caemos en proyección.

La clave no es la alineación, es la integración.


Más allá de la alineación: integración

Desde una perspectiva de individuación, el verdadero proceso no consiste en esperar que algo externo nos eleve.

Consiste en integrar la sombra que proyectamos.

Cuando no asumimos nuestras heridas, las atribuimos al mundo, al destino, al “campo”, al otro.

Cuando las integramos, dejamos de buscar responsables cósmicos.

La conciencia almica madura cuando:

  • Reconoce su sombra.

  • La integra.

  • Deja de proyectarla.

  • Asume responsabilidad creadora.

No se trata de alinearse con el cielo. Se trata de alinearse con la propia verdad interior, si el cielo lo hace, el yosoy también puede hacerlo, alinearse. 

Y luego ir más allá de la alineación… hacia la integración.

“La ignorancia es no saber nada y sentirse atraído por lo bueno. La inocencia es saberlo todo (observar la sombra y atravesarla)  y seguir sintiéndose atraído por lo bueno.”

 

El corazón helicoidal coherente
Cuando la sombra es integrada, algo profundo ocurre:
La conciencia deja de fragmentarse.
El campo interno se vuelve más coherente amplificando la emisión de ondas armónicas que se sincronizan con otros corazones coherentes por compatibilidad de campos de frecuencia radial.

Se trata de un corazón helicoidal: un centro que absorbe aprendizaje, metaboliza experiencia y emite presencia pulsada y coherente.

No se trata de “elevar vibración” escapando del dolor.

Se trata de atravesarlo hasta la raíz. EL DOLOR hasta la RAIZ-RA-IZ-RECORDAR- Volver (RE) A (RA) CORDAR (IZ).

Cuando sanamos tras un proceso de individuación consciente —el que recorremos a lo largo de nuestra vida y en ocasiones con apoyo de  sostenido acompañamiento psicoterapeutico de regreso a nosotros mismos — entonces ocurre un reordenamiento interno:

  • La sombra se vuelve maestra.

  • El patrón deja de repetirse.

  • La proyección se disuelve.

  • El yo fragmentado se integra en un “Yo Soy” encarnado.

Y es así como el Amor deja de ser búsqueda compensatoria y se vuelve Amor Raíz.

No proyectado. No idealizado. No carente, sino abundante. Integrado, capaz de retroalimentarse así mismo y dar en reciprocidad como fuente dadora infinita.

El universo atraviesa sus procesos con o sin nosotros, el no necesita esforzarse para que despertemos, el está ahí como reflejo de un escenario que el ser al OBSERVAR como humano, poniendo en practica las leyes naturales y herméticas «como es arriba, es abajo» y «como es adentro es afuera» interrelaciona con la naturaleza de los procesos que orbitan en todo caos tendiendo al orden hacía un entendimiento del origen y el sentido de la existencia para preservar y anidar la belleza y la perfección de Dios en la Tierra. 

Entonces el cielo se alia con nosotros para que nos hagamos responsables de lo que como especie venimos a integrar, que es todo lo que no hemos podido ver escondido en lo invisible de nosotros mismos, lo que no pudimos ver por no mirar (al cielo interior). 

Somos nosotros quienes a través de despertar a la consciencia expandida o la supraconsciencia, vamos siendo llamados a esa necesidad de integrarnos en amor por cada uno.

Cuando la conciencia se hace responsable de su sombra,
cuando deja de esperar salvación externa,
cuando atraviesa el proceso de individuación con acompañamiento consciente, entonces sí ocurre un salto.

No en el cosmos sino en el corazón de cada Ser Humano.

Y desde ahí, desde dentro de ese corazón coherente,
podemos crear realidad no por fantasía mágica,
sino por presencia y verdad última integrada y lista para encarnarse como vida coherente en nuestra vida cotidiana, para entablar relaciones sanas con nosotros mismos y con los demás a través de vínculos que retroalimentan el alma sin necesidad de RECLAMAR AMOR A OTRO, PORQUE YA SOMOS EL AMOR MISMO, eligiendo cómo, con quién y desde dónde compartirlo.

Ese es el verdadero regreso. Ese es el Amor que nos hace desde la Raíz.

"SI QUIERES QUE EL AMOR NOS HAGA",
Si anhelas que el AMOR REGRESE A TÍ.
Viajamos Juntos, Viajamos Dentro: HASTA LA RAÍZ.

"Del Círculo a la Espiral" y "Del ECO, al HUECO",
PARA MAGOS Y MAGAS DE LA TIERRA,
Viajamos Juntos, Viajamos Dentro.

"Viaje Sagrado acompaña este proceso de transición, reparación vincular y encarnación consciente, sosteniendo espacios terapéuticos 1a1 online-presencial o mediante viajes iniciáticos para quienes sienten el llamado a atravesar este umbral. "
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